Figaro. Así se realiza un proyecto de packaging para vino de exportación.

En esta entrada os vamos a mostrar todos los pasos que se realizan para desarrollar un proyecto de packaging. Se trata de un vino con DO Calatayud dirigido al mercado Estadounidense. La bodega es S. Coop Niño Jesús.

El nombre de la gama «Fígaro» venía propuesta por la empresa por lo que, en este caso, no se debía realizar un trabajo previo de «Naming». Una vez definido el nombre –como prioridad muy importante– tenemos que saber con exactitud el mercado y el público objetivo al que nos dirigimos. En función de el mercado y público se deberá enfocar, de un modo u otro, el estilo visual y la arquitectura de marca y envase.

Tratándose de un vino de calidad media a un precio asequible y de venta en EEUU, se optó por un estilo de etiqueta del «Nuevo Mundo». Vamos a explicarte qué significa esto.

Etiquetas de Vinos del Nuevo Mundo Vs. Vinos del Viejo Mundo

Básicamente, y muy resumido, los vinos del Viejo Mundo se refieren a los vinos europeos, con una gran tradición y en general más clásicos. Los vinos del Nuevo Mundo son aquellos elaborados en América, Sudáfrica, Australia, etc. mucho más fáciles de beber y menos complejos. En consecuencia las etiquetas y la arquitectura de los envases se pueden clasificar del mismo modo. En el caso del Viejo Mundo se integrarían las etiquetas clásicas, muy centradas el terroir (territorio) y el gusto por mostrar una tradición y una procedencia que marca la diferencia.

Para las etiquetas del Nuevo Mundo la prioridad es mostrar con orgullo el nombre del varietal, y una distribución de los elementos gráficos mucho más libre. En este caso se abre todo un mundo de posibilidades ya que el «hilo argumental» que se puede proponer a nivel visual puede pasar desde el enfoque humorístico a la sorpresa e incluso a la provocación. Puede ser una imagen surrealista o una evocación a una forma de trabajar o ser. Esto hace que estos vinos sean mucho más atractivos para el gran público, y te expliquen cómo son y cómo se van a comportar en el paladar, ya que la mayoría de sus consumidores –con un gran aumento en gente joven– no beben vino con asiduidad o casi no lo conocen.

Por todo esto, y por la búsqueda de nuevos nichos de mercado, las bodegas españolas están dando un enorme giro a muchas de sus gamas tanto en la elaboración de sus caldos –al desarrollar vinos menos complejos y fáciles de beber– como en el desarrollo de sus etiquetas y envases, con unos resultados realmente muy positivos y sorprendentes. Se están desarrollando en España botellas que casi rozan en la obra de arte, que buscan sorprender y hacer pensar… No solo debe ser un vino agradable y fácil de beber sino que te debe sorprender visual y fonéticamente.

Una vez tenemos definido donde y a quien nos debemos que dirigir, y con una investigación de competencia directa y tendencias del mercado, comenzamos el proyecto.

Fase 1. Análisis del mercado y primeras propuestas

Como ya hemos visto, el público objetivo al que se dirige este vino se le puede denominar «nuevo mundo» sin olvidar que viene del «viejo mundo». Se realiza el análisis a partir de la investigación de competencia y tendencias. Seguidamente desarrollamos distintas alternativas en función a los objetivos resultantes de dicha investigación.

Mucha gente cree que los diseñadores somos «artistas» y que el resultado de nuestros proyectos surge de inspiraciones «divinas» en una buena tarde. nada más lejos de la realidad. Para que un proyecto llegue a buen puerto se deben ofrecer múltiples propuestas diferentes –ilustración, tipografía, arquitectura de etiqueta, etc.– y siempre respondiendo a los objetivos prefijados.

En este caso teníamos varios objetivos. El primero era representar a Fígaro, un personaje muy reconocible de ficción que se supone vivió en Sevilla, protagonista de una trilogía de comedias que luego se convirtieron en óperas por Rossini (El Barbero de Sevilla), Mozart (Las Bodas de Fígaro) y Milhaud (La Madre Culpable). El segundo objetivo fue construir una etiqueta para el «Nuevo Mundo» con reminiscencias del «Viejo Mundo». El tercer objetivo era poder articular una gama de vinos bajo ese mismo paraguas.

Las alternativas fueron las que mostramos a continuación, bastante diversas entre sí. Nos basamos, en algún caso, en el vestuario e ilustraciones reales de los propios libretos de las óperas de la época, intentando ser lo más fiel posible a la realidad. En otros casos se buscaba la conexión con vanguardias europeas de otra época. La tipografía, en el caso de la marca, es fundamental para crear el camino definitivo que transmita el discurso que queremos expresar con este envase. Para ello se deben proponer y elaborar muchas variantes.

Fase 2. Desarrollo de la alternativa seleccionada

En esta fase se procede a realizar todos los cambios necesarios –textos legales, añadas, variedades, contraetiquetas, etc.– en la propuesta seleccionada. Para crear la gama de productos bajo la marca Fígaro se plantea una codificación cromática que ayude a diferenciar de un solo vistazo las diferentes variedades. En Fígaro era sencillo, ya que se trataba de un tinto y un blanco.

El resultado es el que mostramos a continuación.

El proyecto se finaliza con el desarrollo de otras aplicaciones como pueden ser las cajas de transporte, fichas de cata, página web, etc. Todo este tipo de aplicaciones paralelas las dejamos para otro post que realizaremos en este sentido.

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